Markaz Tulkarem en «The Line Breaker»

The Line Breaker. 30 de abril de 2019.

Hace unos días se presentó el libro “Markaz Tulkarem, el retorno del equipo refugiado”, el cuál es un relato fotográfico llevado a cabo por tres personas de Pamplona (comunidad de Navarra): el periodista Iván Pastor, la periodista Helena Bengoetxea y el fotógrafo -e ideólogo del proyecto- Joseba Zabalza.

Hace un tiempo tuvimos la posibilidad de hablar con Pastor acerca de cómo se originó un proyecto tan especial y ambicioso, que llevó a los protagonistas hasta la mismísima ciudad de Tulkarem (de 60000 habitantes), en búsqueda de una historia tan especial como compleja de contar. Entre otras cuestiones, lo especial del libro es que haya podido ver la luz a través del microfinanciamiento, lo que deja en claro que existe gente que, pese a las dudas que tenían los propios autores, gustan de conocer más acerca de la realidad palestina y de su fútbol. Porque si, aún existen personas que quieren salirse de lo que leen y escuchan día a día.

¿Cómo se origina la idea de hacer un libro sobre un club palestino?

El origen de todo esto se dio por unas jornadas que se hicieron hace unos tres años aquí en Pamplona, tituladas “También nos robaron el fútbol”, que bueno, las organizó un amigo nuestro en común y versaban un poco sobre eso. Había diferentes documentales, charlas y actividades alrededor de un modelo de fútbol que nosotros tenemos en mente y que compartimos, el cuál es un fútbol más social, como valor de transformación social, como elemento de comunidad. Es una crítica al fútbol negocio, al de las grandes estrellas; también es tener un vínculo con las historias que hay detrás.

Es, a raíz de estas jornadas, que el fotógrafo del proyecto (que fue al que se le ocurrió la idea) escuchó la historia de un jugador palestino que había estado en huelga de hambre (Mahmud al Sarsak) y después de pasarla no pudo volver a practicar el fútbol. Entonces, esto le llamó la atención y decidió hacer un proyecto fotográfico sobre el fútbol en Palestina, es decir, el principal motivo de este proyecto era hablar de la realidad de Palestina, pero a través del fútbol. El fútbol es el deporte más practicado en todo el mundo y entonces, quizás, a la gente la realidad palestina le de igual -o no se ha acercado a ella-, pero, sin embargo, a través del fútbol como ese elemento de unión y de masividad, si que podíamos mostrar la realidad de la ocupación que se vive en el país. Entonces, lo que hicimos fue unirnos nosotros tres -a partir de este amigo en común que organizó las charlas- y decidimos que la mejor manera de plasmar el proyecto era siguiendo a un equipo de fútbol de Palestina.

¿Cómo escogieron al equipo que iban a seguir?

Nosotros no teníamos ninguna información del fútbol allí (porque en internet tampoco es que encuentres mucho, ni en inglés, ni en castellano, quizás en árabe haya algo), entonces vimos que la mejor manera de analizarlo era viajar in situ allí. Lo que hice es irme solo tres semanas a la Cisjordania, en donde empecé a ver partidos, entrevistarme con diferentes clubes y ver que tipo de perfil podía encajar mejor en nuestro proyecto. Entonces, ya cuando volví aquí, vimos el informe de lo recolectado y la idea fue elegir un club. El que escogimos fue, finalmente, el Markaz Tulkarem, que es el equipo de un campo de refugiados del norte de Cisjordania, y que encima no es de las ciudades más grandes, por lo que no reciben tanta ayuda de organismos internacionales.

¿Qué les llamó la atención acerca del Markaz Tulkarem?

Lo que nos llamó la atención de este equipo de fútbol fue que: uno, era un equipo de fútbol de un campo de refugiados (una realidad en Palestina que queríamos plasmar), dos, que era un club modesto, que jugaba en la Segunda División palestina y, sin embargo, con gran tradición histórica en el país, y que, comparándolo con el otro equipo de la ciudad, el Thagafi Tulkarem, que es de la propia ciudad de Tulkarem pero que, sin embargo, tiene mayor masa social dentro de la comunidad y tres, por cosas como que tiene una afición más ruidosa, por el hecho de que en Tulkarem hay una gran comunidad negra y también queríamos mostrarlo.

¿Cómo fue el seguimiento que realizaron?

Lo que hicimos, una vez elegido el club, fue viajar hasta allí y seguirlo durante el inicio de la liga (fuimos con Joseba) y después, al final de esta (que había sido en mayo del año pasado), donde estuvimos tres semanas. Tuvimos tal suerte que este equipo iba tercero en la tabla en el último partido de liga y se jugaba el ascenso contra el segundo. Pudimos vivir un hecho que fue sumamente emocionante, que fue el ascenso del Markaz en el último encuentro en una final totalmente increíble, con una remontada del equipo y un gol en el minuto 89, fue una cosa espectacular.

¿Cómo pudieron sacar adelante un proyecto tan ambicioso? ¿Cómo usaron el crowdfunding?

Básicamente, lo que hicimos en este proyecto -lo que buscamos a través del crowdfunding- fue recaudar los fondos para un libro y después para una exposición de fotografías itinerantes, que pudiera ir girando por diferentes municipios. Lo que hicimos fue sacar fotos, tanto del equipo de fútbol, pero también de la propia comunidad, porque básicamente no es un trabajo centrado solo en el fútbol, sino ver como este revierte en la comunidad y en ese campo de refugiados.

¿Cómo los recibieron a ustedes en Tulkarem?

En Cisjordania hay diferentes ciudades, como pueden ser Ramala, Belén, la propia Jerusalén, en donde va mucha gente de cooperación internacional, se ve más gente extranjera allí. Pero, en este caso, Tulkarem es una ciudad al norte de Cisjordania en donde hay muy poca gente. El hecho de que nosotros estuviéramos allí en dos ocasiones, incluso conviviendo con ellos (en unas habitaciones que nos había dejado el propio club en el campo de refugiados), hizo que fuéramos muy bien recibidos. La gente nos quería un montón, la hospitalidad fue espectacular, el recibimiento fue buenísimo.

¿Qué realidad se encontraron en Palestina?

Sobre la realidad que nos encontramos en Palestina lo que te puedo comentar es más la del campo de refugiados, que era lo que queríamos tratar. Si la realidad en Palestina es jodida, la del campo de refugiados lo es aún más. Estamos hablando de comunidades con una tasa de paro mayor, en donde los problemas -en todos los sentidos- se agudizan más que en la propia ciudad. El campo de Tulkarem es el segundo más superpoblado de Cisjordania, por lo tanto, hay mucha más gente viviendo en poco espacio, la calidad de las construcciones es menor. Sin embargo, estamos hablando de campos de refugiados que se hicieron tras el año 1948 y que son como miniciudades (no son como los que uno podría imaginarse en Siria o en Darfur, que son más con tiendas de campaña).

¿Cómo es la realidad del equipo? ¿Cómo son sus jugadores?

Concretamente, en este equipo -salvo dos jugadores- son todos del campo de refugiados, y viven y hacen su vida normal allí. Entonces, a lo curioso que es y a la propia comunidad que genera este lugar, los propios jugadores son colegas y vecinos del campo, y cuando están jugando un partido de fútbol cualquiera puede gritar y seguro los conocen, porque existe ese sentimiento de familiaridad. De hecho, uno puede ver a los jugadores hablando con los hinchas más activos minutos antes de comenzar un encuentro, lo cuál es muy bonito.

¿Qué diferencia a un club normal de uno de refugiados?

La característica principal que diferencia a un club de refugiados de otro es, básicamente, la capacidad económica del equipo. En Tulkarem tenemos, como ya dijimos, al Thagafi, que es el club que milita en la Primera División del país (NdR: llamada Premier League de Cisjordania) y que tiene mayor capacidad económica debido a los patrocinios de los comercios. Luego tenemos al Markaz, que es el equipo del campo de refugiados y que, sin embargo, tiene mayor masa social, tanto en el mismo campo como en la ciudad y en la comarca, aunque, debido a sus problemas económicos, muchas veces no les puede pagar a sus jugadores y, por ende, no puede fichar a otros. Ahora ya están en primera por haber ascendido, pero el Thagafi, futbolísticamente, se encuentra por encima de ellos.

¿De donde proviene la gente del campo de Tulkarem?

Los refugiados vienen de diversas ciudades de Palestina y de lo que actualmente es el estado de Israel. De hecho, cuando los expulsaron en el 48´, muchos aún siguen conservando las llaves de las casas de donde les echaron. Y como Tulkarem es una ciudad que está cerquita del mar y hay unos pueblos cercanos a la costa, pues nos contaban que desde aquellos edificios mucha gente puede ver, todavía, donde están ubicadas las casas y donde está el pueblo de donde provienen, porque realmente estamos hablando de muy pocos kilómetros de distancia.

¿Qué significa el fútbol, entonces, para esta comunidad?

A nivel de integración y rol del fútbol, básicamente se puede decir que el fútbol es una vía de escape para cualquier persona, no solo el fútbol es profesional en la liga, sino que los chavales juegan al fútbol en la calle. Es común juntarse a verlo y jugarlo aquí.

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